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Sigfredo Pastor
"La pintura es como el amor", afirmó una vez Picasso. La frase asignada a Sigfredo Pator, fue casi un vaticinio: para él la pintura significó un idilio adolescente y una pasión madura, enhebrados por tres décadas de desencuentro.
A los 57 años, decididamente entregado a la conumación de sus postergadas nupcias con el arte, Pastor puede evocar con serenidad los insólitos vericuetos del sendero que lo condujo hasta ese gran reencuentro.
Súbitamente decidido a terminar con su condición de autodidacta, ingresó en la Academia Nacional de Bellas Artes en 1932. "Duré siete días", confiesa hoy, algo arrepentido, aunque en aquel momento, se aburriera con razón de la disciplina académica, aplicada con aplacable severidad frentea los desoladores modelos de yeso. Junto con otros compañeros solidarios en el hastío de la Academía, convirtió en taller una sala alquilada por trenta pesos mensuales. Allí pintaba de noche, a menudo alumbrado por un farol a querosén ("nos cortaban la luz cada dos por tres", admite Pastor) y trabajaba de día en muy diversos oficios: fotograbador, retocador de fotografías, empleado de comercio.
Así fue hasta 1937, fecha en que decidió abandonar la pintura. Curiosamente, en el salón de Otoño de ese mismo año, organizado por la Sociedad de Artistas Plásticos, una obra suya había firurado junto a las de Antonio Berni, Emilio Centurión, Hector Basaldúa, Horacio Butler y muchos otros artistas de primera línea.
Pero eran años difíciles para los pintores. "Yo lo veía a Spilimbebergo -deplora Pastor- viviendo muy pobremente, regalando sus obras. O a Soldi que daba los cuadros por cien pesos y aun así vendía de cuando en cuando. Entonces nadie podía vivir de la pintura", concluye.
Acuciado por la necesidad de ganarse la vida, desilusionado de las posibilidades del ambiente, Pastor comenzó a trabajar como ilustrador para editoriales. "No quería saber más nada de la pintura", admite con franqueza.
Entre 1937 y 1952 dibujó alrededor de cuatrocientas tapas de libros. Finalmente decidió probar fortuna en el extranjero.
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